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Nacemos en diferentes culturas, épocas y
familias, cada uno de estos factores nos impacta de diferentes forma, más
aún genéticamente venimos con diferentes tendencias.
Somos una máquina compleja y sensible al
medio que desde que nacemos que nos implanta conductas, pensamientos,
condicionamientos, etc. hasta que llegamos a olvidar nuestras
potencialidades y todo el universo que manejamos por el sólo hecho de
existir.
¿Somos Inteligentes?
En diversas circunstancias de la vida me he
topado con el hecho de que se tiende a calificar o descalificar a las
personas por sus “inteligencia” lo que yo catalogaría como una
discriminación, más aun un excelente método para bloquear las
potencialidades de los seres humanos. También he observado como personas
brillantes en algunas áreas son un desastre en otras, tienen todo para ser
exitosos a simple vista ¿qué les habrá faltado?
El Dr. Howard Gardner, director del Proyecto
Zero y profesor de psicología y ciencias de la educación en la Universidad
Harvard ha propuesto su teoría de las Inteligencias Múltiples.
Hasta ahora hemos supuesto que la cognición
humana era unitaria y que era posible describir en forma adecuada a las
personas como poseedoras de una única y cuantificable inteligencia. La
teoría de Gardner nos muestra que en realidad tenemos por lo menos nueve
inteligencias diferentes. Cuantificadas por parámetros cuyo cumplimiento les
da tal definición. Por ejemplo: tener una localización en el cerebro, poseer
un sistema simbólico o representativo, ser observable en grupos especiales
de la población tales, como “prodigios” y “tontos sabios” y tener una
evolución característica propia.
La mayoría de los individuos tenemos la
totalidad de este espectro de inteligencias. Cada una desarrollada de modo y
a un nivel particular, producto de la dotación biológica de cada uno, de su
interacción con el entorno y de la cultura imperante en su momento
histórico.
Las combinamos y las usamos en
diferentes grados, de manera personal y única.
Pero ¿Qué es una inteligencia?
Howard Gardner la define como
“ La capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos
en una o más culturas” La definición de Gardner nos amplía el campo de
lo que es la inteligencia y reconoce lo que todos sabíamos intuitivamente, y
es que la brillantez académica no lo es todo. A la hora de desenvolvernos en
esta vida no basta con tener un gran expediente académico.
Hay gente de gran capacidad
intelectual pero incapaz de, por ejemplo, elegir bien a sus amigos y, por el
contrario, hay gente menos brillante en el colegio que triunfa en el mundo
de los negocios o en su vida personal. Para triunfar en los negocios, o en
los deportes, se requiere ser inteligente, pero en cada campo utilizamos un
tipo de inteligencia distinto. No mejor ni peor, pero si distinto. Visto de
otra forma, Einstein no es más inteligente que Michel Jordan, pero sus
inteligencias pertenecen a campos diferentes.
Segundo y no menos importante, Gardner define
la inteligencia como una capacidad. Hasta hace muy poco tiempo la
inteligencia se consideraba algo innato e inamovible. Se nacía inteligente o
no, y la educación no podía cambiar ese hecho. Tanto es así que en épocas
muy cercanas a los deficientes mentales no se les educaba, porque se
consideraba que era un esfuerzo inútil.
Al definir la inteligencia como una capacidad
Gardner la convierte en una destreza que se puede desarrollar.
Gardner no niega el componente genético.
Todos nacemos con unas potencialidades
marcadas por la genética. Pero esas potencialidades se van a desarrollar de
una manera o de otra dependiendo del medio ambiente, nuestras experiencias,
la educación recibida, etc.
Ningún deportista de elite llega a la cima
sin entrenar, por buenas que sean sus cualidades naturales. Lo mismo se
puede decir de los matemáticos, los poetas, o de la gente emocionalmente
inteligente.
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